El síndrome Chéjov - Miguel Ángel Muñoz
Título: El síndrome Chéjov
Autor: Miguel Ángel Muñoz
Páginas: 165
Editorial: Páginas de Espuma
ISBN: 9788495642707
Año de Edición: 2006
Precio: 13 euros
Libro comentado por Blanca Vázquez – elgusanillo.blogspot.com
Los escritores noveles son, como afirman algunas buenas actrices sobre los directores, pura vitamina C en vena.
Por eso cada vez me gusta más descubrir nuevos escritores que exhiben ingenio nuevo, frescura natural al deslizar su prosa de manera sencilla, austera, sin recovecos ni milongas. Por eso El síndrome de Chéjov, compuesto de 11 relatos, de Miguel Ángel Muñoz es pura vitamina C para lectores buscando nuevos horizontes. Volumen de 162 páginas, de atrayente encuadernación en la editorial Páginas de Espuma, (!que tan importante es la envoltura de la cosa!, que mimetiza contenido y continente) te hace chispear las neuronas mientras se deshacen las palabras de cada relato en tu boca y van subiendo burbujeantes a tu cerebro.
Muñoz ha usado no solo del arte prosístico, también otro arte, hasta cierto punto olvidado en muchos autores, y es el de la sugerencia y la sugestión. Algunos de sus finales son una puerta abierta a la decisión, la responsabilidad del lector, como todo lo que sugiere. El autor demuestra un respeto por la inteligencia del lector, que le agradecemos.
No se vio antes tantos libros de relatos publicados, lo que induce a pensar que tal vez estemos en un resurgimiento del relato, si bien como afirma Muñoz en el prólogo del libro, en España al relato se le respeta, pero no se le admira. Y aunque afirma, como en un áurea de resignación, que tanto editoriales como críticos acaban aconsejando el paso a la novela, yo le diría a Miguel Ángel que continúe con estas piezas cortas. Es todo un placer dosificarlas, a la manera de un buen licor, para deleitarse con una corta historia cada día.
“El mundo del relato es el del atajo, y para desbrozarlo no sirve el machete, sino la navaja”, nos pone sobre aviso el autor con contundencia. Desde luego es contundencia y claridad lingüística lo que caracterizan estos historias. Contundencia cosida de diferentes colores, gestos, voces, músicas. Porque cada historia le ha exigido al autor una técnica diferente, una herramienta literaria diferente, cual doctor que utiliza el instrumento adecuado a cada relato dispuesto en la camilla (tal vez emulando a su relato estrella Antón Chéjov, médico).
Diera la impresión, cuando comienzas la lectura del libro, que en realidad lo que el autor ha hecho ha sido recopilar relatos de diferentes autores, y leo posteriormente que ese es uno de sus deseos: “Me gustaría pensar que este volumen puede trasladar al lector a una sensación de feliz lectura de una hipotética recopilación de relatos de once autores distintos”. De distintas voces disfraza Muñoz estos relatos, unas más graves y potentes (Antón Chéjov, médico; Un guerrero muerto; El rapto de Woody Allen; Zona de peaje) y otras más discretas haciendo los coros, pero no por ello de menor calidad (Ambulancias; Soy dueño de la lluvia, o Sueños deshabitados).
Como menciona Antonio Orejudo, he aquí la obra de un autor que ha leído mucho antes de ponerse a escribir (lo que es condición sine qua non de todo presente y futuro escritor), y que ya conoce el terreno que pisa. Eso resulta evidente en su recia escritura, hoy día casi una estravaganzza, de tanto escribano floripondio que pretende a los lectores.
Me lo he pasado muy bien leyendo este delicado trabajo.


Tienes razón: es un magnífico libro de relatos.