A salto de mata - Paul Auster

Título: A salto de mata
Autor: Paul Auster
Páginas: 416
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433972453
Año de edición: 2006
Libro comentado por Blanca Vázquez – www.elgusanillo.blogspot.com
Hoy vuelvo la vista a mi admirado Paul Auster. Conmovedor, picaresco y divertido relato de las peripecias de un joven empeñado en sobrevivir sin traicionar su más profunda deseo de escribir.
Biografía de los años más duros de un Auster que entre trabajos varios, viajes, mudanzas, y estudios universitarios va asomando su vocación de escritor. A salto de mata (Compactos Anagrama)constituye una crónica de la realidad de quién quiere verse libre de las ataduras laborales del humilde mortal y se aventura al inseguro mundo freelance. Modo de vida que no es sólo una elección caprichosa, sino que constituye toda una forma de ser.
Paul Auster demuestra ya esa actitud de ir por libre desde su niñez, en la se siente mediador entre dos campos de batalla, sus padres, dos personalidades bien distintas que acabaron rompiendo su unión por causa del dinero, uno de los temas esenciales de esta corta pero amena biografía, porque como afirma Auster el dinero, por supuesto, nunca es sólo dinero. Siempre es otra cosa, siempre es algo más, y siempre tiene la última palabra.
Me llamó especialmente la atención este libro, no sólo por su autor, cuya narrativa, en ocasiones laberíntica me subyuga, sino por la confesión que Auster hace a través de él, y es esa maldita y extraña relación que siempre ha mantenido con el dinero. Muchos somos los que mantenemos un sentimiento contradictorio con dicho símbolo económico (desapego y deseo al mismo tiempo de poseerlo, para desprenderse de él raudo) y leer las cuitas y problemas económicos de un escritor de la talla de Auster puede desinflar la inquietud que nos produce esa falta de ambición en el vil metal.
“Creía en mis capacidades, y sin embargo no tenía confianza en mi mismo. Era atrevido y tímido, ágil y torpe, resuelto e impulsivo: un monumento viviente al espíritu de la contradicción. Mi vida acababa de empezar y ya me movía en dos direcciones a la vez”, confiesa el autor algo que se le relevó ya de muy joven, junto a su atracción hacia la vieja Europa, donde dirige sus pasos como precoz viajero. Primero Dublin, luego París e Italia.
Aunque hombre solitario y tranquilo desde siempre, no ha evitado vivir experiencias sorprendentes y conocer gente muy curiosa y hasta peligrosa en algunos casos. Doc fue todo un personaje de su época universitaria, alias del legendario y olvidado novelista H.L.Humes que por una serie de reveses y desgracias se había convertido en un vagabundo un tanto chiflado que propinaba grandes maratones verbales a sus oyentes. O su paso por el viejo petrolero Esso Florence donde pasó unos meses de trabajo duro, turnando la limpieza y la cocina, y donde el ambiente de racismo que se respiraba le mantenía en un mutismo relativo, que como confiesa: como judío neoyorquino provisto de un título universitario, en aquel barco yo era un bicho raro, un marciano.
Después de su trabajo en el petrolero y ante su oposición a la guerra de Vietnam, decide volver a Europa e instalarse en Francia con la idea de ponerse por fin a escribir y comenzar una vida dedicada a las letras, idea regada con la dureza que supone sobrevivir en un país extrajero. Y va sobreviviendo entre trabajos de traducción, pequeñas colaboraciones en revistas, o el encargo de escribir la sinopsis de un guión cinematográfico para una tal Madame X, que le supuso algún que otro quebradero de cabeza con su mafioso marido. Diez años de duras y maduras en los que la escasez de dinero era lo más habitual y cuyos quebraderos de cabeza acabaron con su matrimonio, que intentó salvar convirtiéndose en un empresario (que no lo era) y tratar de vender (infructuosamente) una idea-invento que tuvo de pequeño (un juego de cartas llamado Béisbol en acción). Pero le quedó muy claro a nuestro escritor que conciliar las necesidades físicas y espirituales le iba a costar aún unos años más.
Escrito todo de una tirada, sin capítulos, contadas las vivencias en primera persona aparecen como formando parte de un paquete, el paquete de su primera etapa, su fracaso precoz.
Despunta en algunos párrafos su particular escritura mezcla de realidad y sueño: “Entrar en una tienda era iniciar un proceso alquímico que dotaba a la caja registradora de propiedades mágicas y transformadoras”, al referirse a la afición por las compras, de su madre. La traducción es correcta, aunque en algún tramo renquea un tanto, pero es perdonable por las sonrisas y carcajadas que Auster nos provoca con sus peripecias.
Acaba el libro con el comienzo de la década de los ochenta, donde el escritor rehace su vida y nos cuenta el proceso por el que pasó al escribir la primera novela (policíaca en este caso) por dinero.
Por dinero, seria el leiv motiv de esta biografía, donde habría que definir exactamente qué es el fracaso y qué el éxito.



Muy buena idea recuperar al joven Auster, ahora que se va a publicar su última novela en español.
Un abrazo.