Los Amantes de Silicona - Javier Tomeo

Título: Los Amantes de Silicona
Autor: Javier Tomeo
Páginas: 144
Editorial: Anagrama
ISBN: 9788433971647
Año de edición:2008
Libro comentado por Blanca Vázquez – www.elgusanillo.blogspot.com
“Hoy día la literatura está demasiado vendida al marketing y los libros se están convirtiendo en un triste producto de consumo”, se queja el prolífico escritor aragonés Javier Tomeo. No fue el marketing el causante de mi elección, le remarcaría a Tomeo, sino el propio impulso de rebuscar y querer experimentar con lecturas, de hablar, aquí y ahora, de su narrativa más reciente, Los amantes de silicona..
Aunque comparto la opinión del autor, baste con darse una vuelta por las grandes superficies, para abocar a esa triste conclusión. Pero hay maneras de zafarse a tanta presión, si el lector/comprador quiere. Poder es querer, ¿o era al revés?
Como venía diciendo, Javier Tomeo es un prolífico autor de narrativa y obras de teatro, que parece triunfa más fuera de nuestras fronteras que dentro. Quizá sean sus arriesgadas opiniones alejadas de la corrección política y el adormecimiento de esta cultura de pichiglás, lo que a mi personalmente me lo hacen simpático. Crítico feroz con la televisión, repite lo repetido sin cesar, que en España se sigue leyendo muy poco. Mi simpatía aumenta por momentos.
Amado mónstruo, El castillo de la carta cifrada, El crimen del cine Oriente o La soledad de los pirómanos. Son algunas de sus novelas más recomendables, y el mismo Tomeo avisa, no son largas, pueden leerse en poco tiempo. !Ristras! Cómo anda el panorama para que un escritor tenga que hacer este apunte.
Tampoco es Los amantes de silicona una novela larga. Apenas 142 páginas que se leen en una noche, para los eternos asfixiados de tiempo, en tres días. Tratando un tema absolutamente moderno, actual, el escritor aragonés satiriza con la importancia que damos al sexo, y como lo sexuamos todo, ya sea como entretenedor, sustituto de carencias o curalotodo. Y a modo de curiosa, y en cierta forma divertida (aunque no jocosa) narración, Tomeo muestra, sin moralismos ni respuestas, todo un onanismo mental y físico, una jartura, vamos. Pero no es dar moralejas ni regalar ética para amadores lo que pretende Javier Tomeo. Desde luego no falta la ironía, ni el sarcasmo, ni la acidez, si bien se hacen presentes de una manera muy desenfadada. Hay, al fin y al cabo, una crítica, aunque otra clase de crítica.
Con una prosa clara, sin alambicados adjetivos, de frases cortas, la lectura se hace amena. No deja de contener esta historieta cierto matiz kafkaiano, aunque confieso que esperaba algo mucho más arriesgado. Javier Tomeo propone un juego, un juego literario. Imagínese el lector un cursillo express de cómo aprender a escribir relatos. Pues bien, Tomeo crea su historia satírica como una clase de enseñanza y corrección de escritor. En concreto la de un escritor que al margen de su labor intelectual se dedica al comercio, la distribución y venta de chirimoyas y mangos. Su amigo, Ramón M. (la inicial del apellido es una seña de identidad de Tomeo en su narrativa), otro escritor más tirando a aficionadillo, le envía unos manuscritos sobre una narración erótico-pornográfica con toques humorísticos. El narrador, es decir el escritor comerciante, corrige y proporciona sugerencias a Ramón, para ascender unas cotas la calidad del escrito. Sin embargo la historia de Ramón va cobrando vida por sí sola, de tal manera que los consejos del narrador se hacen sordos, obviados por completo por Ramón a medida que avanzamos en la lectura.
Es como si Tomeo nos hablara entre guiños y cortinas eróticas que nos entretienen, sobre la presencia a macha martillo con la que se está imponiendo la mala literatura en el mundo cultural moderno. Ese supermercado de librillos de encargo. Se deduce que bajo esa capa de supuesta crítica al sexo que ocupa el primer plano, lo que se esconde es una feroz crítica a esa presencia constante de lecturas tan mediocres, como las de Ramón. Lecturas que van acompasadas por otro medio aún más mediocre, la Tv, con sus programas de concursos y noticias todos en el mismo tono chillón, presencia ésta (la de la Tv) habitual en las novelas de Javier Tomeo.
Lo de menos es la historia de la mediocre novela de Ramón. De acuerdo, hemos leído por doquier que este libro trata el tema de la soledad de un matrimonio de mediana edad que no mantiene ninguna comunicación, y mucho menos contacto carnal. Para suplir esta ausencia, el marido se compra una muñeca de silicona de última generación y la esposa todo un macho hinchable siempre empalmado. Basilio, Lupercia, Marilyn y Big John forman un ménage à quatre muy particular. Bien. Pero lo que subyace al descorrer la cortina, la clave de la obra de Tomeo es el tratamiento de estas entregas de Ramón por el narrador-escritor-comerciante de chirimoyas, el cual al comentarlas observamos un más que evidente trasvase de calidad estilística, además de suculentas apreciaciones de este alter ego de Tomeo: “Ramón me recuerda a ciertos intelectuales de este país aficionados a utilizar palabras que no entienden”. Ó cerrando la novela en un supuesto diálogo con Ramón: “Si me fuerzas -le soltaré también-, te diré que me gustan asimismo las novelas históricas, que ahora se han puesto de moda. Tanto es así que, si llegamos a un acuerdo económico (que me permita abandonar el negocio de las chirimoyas), estaría dispuesto a colaborar contigo en alguna que trate, por ejemplo, de los problemas que tuvo que superar la pobre Isabel la Católica para vender sus joyas y financiar el viaje de Cristobal Colón a Australia”. No me digan que no encierra aquí el escritor aragonés una sorna con especial retintín que, sinceramente, me troncha más que los líos desenfadados de matrimonios aburridos con muñecos de silicona, que no son más que una cortina de humo.
Aquello y no esto es lo que esta simpática y no por ello menos interesante novela encierra entre las bambalinas satírico eróticas. Al fin y al cabo el mismo autor reconoció que “el sexo es fundamental en la historia de la humanidad. Tanto que sin él no habría humanidad”.



Un estupendo comentario para un estupendo libro.