El vuelo de las luciérnagas - Ana Alcolea
Título: El vuelo de las luciérnagas
Autor: Ana Alcolea
Páginas: 216
Editorial: San Pablo
ISBN: 9788428535182
Precio: 6.95 euros
Año de Edición: 2009
Libro comentado por – El Cultural de Nerea
Antes de leer este libro de Ana Alcolea, cotilleé un poco las ilustraciones, un trabajo precioso de Juan Bauty. Ya el día de la presentación del libro me atrajo la imagen de una joven, con melena castaña, camiseta roja y pantalones grises, sentada en el teleférico, con los ojos cerrados y expresión tranquila en el rostro.
Al fondo, colores cálidos inundan el valle, las montañas lejanas, un paisaje de la región de la Liguria italiana.
Y, leyéndolo, al llegar a esa ilustración que tanto me había gustado, encuentro que a su lado está uno de los fragmentos que más me gustan del libro.
Y se quedaron callados un momento, con las manos muy cerca, pero sin atreverse a tocarse ni el uno ni la otra. Marco se había sentado a su lado. La alondra cantó aunque ya había amanecido hacía varias horas. No la podían ver porque se agazapaba entre las flores del lilo. Su canto era agudo, ligero, como el de una soprano cuando canta una ópera alegre. Saltaba de rama en rama y su canto se oía a veces muy cercano, a veces más lejano, pero no los abandonaba.
- La alondra – dijo ella.
- Tal vez el ruiseñor -dijo él.
- El ruiseñor canta por las tarde -dijo ella.
- Ya es casi mediodía -dijo él-. Puede ser la alondra o el ruiseñor. Lo bueno es que sea el pájaro que sea no nos tenemos que marchar de donde estamos ninguno de los dos. Ni yo me tengo que ir a Mantua desterrado bajo pena de muerta, ni tú…
- Yo sí me marcharé, Marco. Dentro de dos días -le interrumpió Angélica al ver que él tomaba un camino que ella temía.
El vuelo de las luciérnagas, Ana Alcolea
Recomendadísimo.
Dejaos atrapar por la luz de las luciérnagas, que os guíen dentro de la cueva, que iluminen el camino de vuelta a casa en el teleférico, tened cuidado con los cuchillos y los tropiezos, elegid qué trama os gusta más, si la de los niños o la de sus padres, disfrutad de una comida familiar en un valle de la Liguria y desvelar unos cuantos misterios familiares.
Y, por supuesto, leeros los demás libros de Ana Alcolea, que los recomiendo no sólo porque sea amiga, sino porque es una estupenda escritora zaragozana y con este libro lo ha vuelto a demostrar.
¿Sabéis qué? Estaba recordando cómo conocí a Ana, que fue la primera escritora que conocí en persona, y he pensado: yo eso lo he contado antes en el blog. Y me he puesto a buscarlo. Lo he encontrado en una entrada de hace ahora tres años justos: la presentación de Panteón de Laura Gallego en Zaragoza. La he releído con mucho cariño, con muchas risas y sonrisas. Cuántas veces me habré planteado borrar algunas entradas del blog, censurar un poquito los recuerdos disponibles de tiempos pasados. Pero no, porque así fueron y así los sentía en el momento, para qué mentir.
Leeros la entrada, es curiosa, muy curiosa. Porque ahora, releyendo los comentarios, ya sé quién es BOP, ahora conozco en persona a Fernando y, con los demás nicks, me río con infinito cariño de las frikeces que solíamos comentarnos. En el momento de escribir esa crónica de la firma de Laura, era la segunda vez que la veía, casi la segunda también a Fernando Lalana y la primera a David Lozano. Ahora, tengo todos los libros de los tres escritores firmados. Porque Fernando me llama pesada con cariño cada vez que nos vemos. Porque la última vez que vi a David, no fui yo quien le felicité a él por sacar libro y le dije que le seguiría de cerca, sino él a mí por entrar en la revista de LIJ el Templo de las Mil Puertas y me dijo lo mismo. Porque, en cierto modo, el foro de Laura tiene la culpa de muchas de mis mejores amistades actuales.
Así que, vale, esa entrada de hace tres años es muy friki, muy ingenua, escrita muy-quizás demasiado- emotivamente, pero fue exactamente así, con todos los puntos y comas. Y no me arrepiento de absolutamente nada, sino que me alegro por todo, porque todo aquello tiene, en gran parte, la culpa de lo de ahora.
…
Sigo dándole vueltas. Tres años de aquello. Qué rápido se pasa el tiempo.
Un blog durante más de tres años. Puedo ver mi vida, un poco codificada, en el ordenador. Qué miedo. Qué valor y contención para no correr a censurar ciertas entradas ahora mismo o cerrarlo directamente. Puf.



hola me gusta mucho tu cuento yo soy colombiana y muy parcera sebes lo que es bueno la dejo parce