La soledad del manager - Manuel Vázquez Montalván
Título: La soledad del manager
Autor: Manuel Vázquez Montalván
Páginas: 280
Editorial:
ISBN: 9788408055143
Año de Edición: 2004
Precio: 15 euros
Reseña de Blanca Vázquez - elgusanillo.blogspot.com
Muchos diarios tienen la deferencia de regalar o acompañar, por un precio irrisorio, un libro a las noticias que presentan a su manera, como diría La Voz Sinatra.
Algunas de las colecciones son un regalo del cielo, nunca mejor dicho en el caso de Manuel Vázquez Montalbán, que en un formato bolsillo, con letra un poco miniaturizada aunque el interés por la obra hace olvidar tal incomodidad, presenta cada domingo un diario nacional. Yo me estoy haciendo con tan jugosa colección, porque dispongo de pocas obras del autor catalán en mi biblioteca.
Aquí os traigo uno de las entregas del famoso y excéntrico detective Pepe Carvalho, concretamente la tercera, La soledad el manager, que data de 1977, un período en la vida política y social española más que interesante para ser plasmada por alguien que tuvo un consejo de guerra en 1962 que le condenó a tres años de prisión por sus actividades en la resistencia antifranquista.
Es obvio que la serie Carvalho está contextualizada con los diferentes hechos históricos ocurridos al crear sus libretos, 23 hasta llegar al Milenio de Carvalho, la novela que aún quedaba por corregir cuando Vázquez Montalbán murió en 2003. Por tanto a pocas páginas del comienzo de la tercera entrega de este detective que colaboró con la CIA, ex rojo, amante de una puta selectiva más que selecta, pesimista aficionado, cuyos deportes son comer y joder, y que es capaz de preparar una escudella de carnes a las dos de la mañana, llamar a un amigo y echarla pa dentro con un buen vino, ya estamos atrapados en la trama y en la atmosfera. Ah! sin olvidar una parte importante del argumento, la Gastronomía con mayúsculas, adivinando la importancia que tenía en el mismo autor, junto a las faenas del Barça.
La soledad del manager comienza en una localización inesperada, un avión de la línea regular Las Vegas-San Francisco, en un tiempo anterior a la Transición española, donde Vázquez Montalbán pone en labios del posterior cadáver de la trama, Antonio Jaumá, manager de la multinacional Petnay, las primeras dosis ácidas: “Los americanos saben hacer rendir a la gente y un segundo antes del agotamiento estimularles para que se reconforten y sigan produciendo. Es el principio psicológico fundamental del taylorismo y del fordismo”. Años después cuando Carvalho es ya detective huelebraguetas, recibe la visita de un “muchacho de cuarenta años que se ha quedado anclado en la gesticulación de James Dean” que trae el encargo, de parte de la viuda(de pechos tristes y posiblemente avenados), de investigar el extraño asesinato de Jaumá, escenificado como si se tratara de un ajuste de cuentas por su afición a las mujeres de bajos fondos.
Sin prisas pero sin pausas este detective de escasas palabras y ayudado por un Sancho Panza secretario y cocinero, Biscuter, irá adentrándose en una trama que tiene toda la pinta de tener un carácter más político que personal, y que describe a la perfección los tiempos revueltos que se vivían en el puente de un largo fascismo a una caricaturesca Transición. Ningún otro libro huele la verdadera cara de este proceso como lo hace el de Vázquez Montalbán, utilizando el misterio de un noir, incluido detective al estilo Marlowe macerado a la catalana. ¿Es pues la tercera entrega de Pepe Carvalho una novelita histórica? Sin duda, y la más veraz.
Escrita con la contundente preparación con la que Manuel Vázquez Montalbán se proveía, su lenguaje es rico y sustancioso, proteínico y calórico como los guisos que degusta este detective políticamente incorrecto, practicante con la Charo de olímpicos desahogos sexuales.
Comenzando por el entorno de las juventudes políticas de izquierda de Jaumá, Carvalho va adentrándose en las diferentes transformaciones de las ideologías para adecuarse a la conveniencia del poder, “es una ley inexorable. Toda clase dominante tiende a perpetuar su poder reproduciendo otra clase dominante, sea por la vía de la herencia económica, sea por la vía de la adaptación política o del poder cultural”, y así llegar, a través de chulos de putas honrados y menos, alemanes en peligro por su integridad, intelectuales y empresarios progresistas con visión de futuro, putas chamuscadas, notarios de primera generación, y viudas compradas, transcurre una trama perfectamente estudiada, no exenta de amargas conclusiones. Pero algo que agradecemos a Vázquez Montalbán es su compromiso con la memoria, y a la vez con el género.
Una potente lectura, la mejor crónica sobre la Transición, para un verano que se va lentamente en el ocaso de agosto.


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