Correspondencia - Paul Celan y Gisèle Celan-Lestrange

 alt=Título: Correspondencia

Autor: Paul Celan y Gisèle Celan-Lestrange

Páginas: 1126

Editorial: Siruela

ISBN: 9788478448722

Año de Edición: 2008

Precio: 58 euros

Comentario de Eugenio Sánchez - auladefilosofia.blogspot.com

La correspondencia entre el poeta Paul Celan y su esposa Gisèle es un documento fundamental para comprender el devenir biográfico del mejor poeta en lengua alemana de la segunda mitad del s. XX. Son 677 cartas, prolijamente anotadas, mediante las que podemos asistir casi en directo a la gestación de buena parte de su obra así como leer de primera mano las conflictivas relaciones de Celan con su entorno cultural.

Además de la relación con Gisèle, la correspondencia aporta información interesante acerca de Ingeborg Bachman, el Grupo 47, Heidegger, Cioran, Char, Michaux, Adorno, Scholem, el caso Goll… Veámoslo algo más detenidamente:

1. Gisèle.
Antes de hablar de su relación con Gisèle un breve apunte biográfico sobre Paul. Celan nació en Czernowitz, antigua Rumania, en 1920. En 1938 tras comenzar sus estudios de Medicina en París, regresa a casa para las vacaciones de verano, donde le sorprende el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Atrapado en su ciudad natal, comprobará el antisemitismo feroz del Ejército rojo, el régimen nazi y el gobierno nacionalista rumano. Sus padres mueren en campos de trabajo, de tifus Leo, y de un tiro en la nuca Friederike. Celan permanece en un campo de trabajo de Moldavia hasta que es liberado en 1944. Escapa del terror estalinista emigrando primero a Bucarest, luego a Viena, donde inicia una relación amorosa con Ingeborg Bachman, y finalmente a París, donde pedirá la nacionalidad francesa. Su verdadero apellido judío es Antschel que, rumanizado, queda Ancel. Celan, su pseudónimo poético, es el anagrama de Ancel.

En 1951 conoce e inicia la correspondencia con Gisèle Lestrange, hija de una rica familia aristocrática y católica que no ve con buenos ojos sus relaciones con Celan: poeta, judío, apátrida… Contraen matrimonio en 1952. François, su primer hijo, muere al poco de nacer. Poco tiempo después, en 1955, nace Eric Celan. En 1957 retoma sus amoríos con Ingeborg Bachman lo cual inquieta levemente a Gisèle, aunque los efectos de las infidelidades de Paul apenas tienen eco en la correspondencia. Esto nos conduce a un aspecto esencial de su relación: la veneración religiosa de Gisèle hacia Paul, su amor incondicional y algo suicida. Así opina de Paul, a pesar de sus infidelidades:

Eres tan rico, conoces (con un conocimiento verdadero), tienes además un saber, todo esto es tan raro y te ha sido dado tan generosamente, y también has sabido no sólo guardarlo sino hacerlo fructificar y compartirlo. Es muy bello, lo sabes, me lo repito a menudo. [257, 6/8/1965]

Sin embargo, la relación se complica de 1962 en adelante debido a las crisis psicóticas de Paul. Es internado en hospitales psiquiátricos en cinco ocasiones. Por dos veces intenta asesinar a Gisèle. En 1965 la ataca con un cuchillo, y en 1967, amenaza con estrangularla, tras lo cual intenta suicidarse clavándose un abrecartas en el pulmón. En medio de sus delirios llega incluso a decir que Dios le ha obligado a un sacrificio del estilo de Abraham que pone en peligro la vida de Eric. Según Celan, Dios le ha pedido que elija entre la poesía y Eric. Para tranquilidad de Gisèle dice haber elegido a su hijo.

A lo largo de la década de los sesenta puede observarse cómo las cartas de Gisèle evolucionan desde el apoyo más conmovedor a la desconfianza y el miedo. El avance irremediable de la locura y el peligro que corren tanto ella como su hijo son los motivos que producen una dolorosa separación final a la que Celan apenas sobrevivirá unos años. Léase, por ejemplo, este fragmento de Gisèle a Paul, ingresado en el psiquiátrico:

Sé la paciencia que necesitas. Sé lo largas que son las jornadas para ti. Pero ya vas mejor y ahora es preciso que esa mejoría se profundice y sea duradera. Tú no puedes, ni quieres, ¿verdad?, correr riesgos de nuevo, para Eric, para ti, para mí, volver a encontrarte en la misma situación que la del pasado octubre. Es preciso que vuelvas a encontrarte por completo en lo verdadero, en tu verdadero tú, entonces de nuevo podrás, estoy segura, escribir, leer, trabajar, y vivir a pesar de las dificultades y las injusticias que nos rodean. Entonces sabrás y podrás reconocer y alegrarte también de lo que no es malo y existe. Las cosas se volverán más sencillas. ¡Oh!, sé bien que todo es difícil en una vida como la nuestra, sé también la soledad, sé también el sufrimiento, sé también la incomprensión en la medida en que tú lo sabes, sino en cierta medida. Pero sé también que está Eric, que está su amor por nosotros dos, vivo y verdadero, sé también que la vida existe y que, a pesar de todo, no todo es malo en ella. [366, 14-3-1966]

En 1970 Celan se suicidó arrojándose al río Sena desde el puente Mirabeau.

2. El caso Goll

En 1949 Celan conoce al poeta Yvan Goll, ya por entonces enfermo de leucemia. No sólo le cuida en el hospital y asiste a su muerte sino que traduce sus poemas al alemán. Tras la muerte de Yvan, su esposa Claire Goll le encarga una traducción remunerada de Goll. Las reuniones de trabajo se prolongan hasta 1951. Sin embargo, Claire Goll impide la publicación del trabajo de Celan pues considera que se nota en demasía la marca del traductor. Poco después le acusa de plagio en cartas anónimas dirigidas a revistas literarias, editores y escritores.

A Celan no sólo le afectan las acusaciones de Claire sino también la pasividad de sus supuestos amigos del Grupo 47. Para estos, la poesía de Celan es demasiado abstracta y carece de compromiso político. Los ataques de Claire Goll se prolongarán durante la década de los sesenta y serán aprovechados por críticos literarios antisemitas para acusar a Celan de regodearse en el drama judío y hacer una poesía ininteligible. Celan, por ejemplo, sufre enormemente cuando se entera de que, durante sus lecturas, se burlan de su modo de recitar por considerarlo demasiado histriónico.

La angustia que provoca en Celan el asunto Goll llega a desestabilizarlo por completo, agudizando en extremo sus crisis paranoicas.

3. Cioran
La relación de Paul Celan con Cioran revela detalles inesperados sobre la vida del propio Cioran. Celan traduce al alemán en 1962 el Breviario de podredumbre. La relación es amistosa y más de una vez Cioran es invitado a casa de los Celan. Sin embargo, desde el momento en que Cioran le confiesa su compromiso con movimientos políticos antisemitas rumanos, la desconfianza está sembrada. En 1967 Celan se entera de que Cioran no había abandonado Rumania en el 38, como él mismo afirmaba, sino en el 41 y, por tanto, había participado en la revolución legionaria que costó la vida a miles de judíos. A partir de ese momento, Celan rompe cualquier tipo de relación.

4. Heidegger
La relación de Celan con Heidegger también revela aspectos interesantes de la personalidad del filósofo alemán. Heidegger, cuyo compromiso nazi era conocido por todos, fue, sin embargo, una influencia fundamental en la poesía de Celan. En la década de los cincuenta Celan devoró Ser y Tiempo y Caminos del bosque. Heidegger también fue sensible a la novedad de la poesía de Celan. Su apoyo culminó en 1967 con la invitación a Celan para la lectura de poemas en la Universidad de Friburgo. Tras la lectura, Heidegger le invitó a su casa en Todtnauberg. Celan esperaba de Heidegger una muestra de arrepentimiento por el holocausto judío pero resulta que Heidegger, según su hijo, ni siquiera sabía que Celan era judío. Estas fueron las impresiones de Celan al respecto:

La lectura de Friburgo ha sido un éxito excepcional: 1.200 personas que me han escuchado conteniendo el aliento durante una hora, luego, después de haberme aplaudido largo rato, me han seguido escuchando todavía durante un cuarto de hora.
Heidegger había venido a mi encuentro - Al día siguiente de mi lectura he estado, con el señor Neumann, el amigo de Elmar, en la cabaña (Hütte) de Heidegger en la Selva Negra. Luego, en el coche, hubo un diálogo serio, con palabras claras de mi parte. El señor Neumann, que fue su testigo, me dijo luego que para él aquella conversación había tenido un carácter de época. Espero que Heidegger coja su pluma y escriba alg[una]s páginas haciéndose eco, y también como advertencia, mientras el nazismo remonta. [536, 2/8/1967]

En 1970 Celan es invitado de nuevo por Heidegger y este, al verlo, certifica que está “incurablemente enfermo [crank]”

5. René Char
Celan encontró un apoyo esencial en poetas franceses como Char y Michaux. En los momentos más angustiosos del caso Goll Celan escribió cartas a Sartre y a Char pidiendo ayuda, cartas que luego no envió. En la carta a Char dice algo sobre la poesía que merece ser tenido en cuenta a la hora de enfrentarse a los poemas del propio Celan:

… Para todo lo que en su obra no se abría -o aún no se abría- a mi comprensión, he respondido con el respeto y la espera: nunca se puede pretender captar por completo-: sería falta de respeto ante lo Desconocido que habita -o habitará- al poeta; sería olvidar que la poesía se respira, olvidar que la poesía nos aspira. (Pero este soplo, este ritmo -¿de dónde nos viene?) (p. 950)

0 Respuestas para “Correspondencia - Paul Celan y Gisèle Celan-Lestrange”


  1. Ningún comentario

Deja tu Respuesta