Bestiario urbano - José Antonio Iniesta

 alt=Título: Bestiario urbano

Autor: José Antonio Iniesta

Páginas: 251

Editorial: Que Vayan Ellos

ISBN: 9788461184415

Año de Edición: 2009

Precio: 12 euros

Libro comentado por Alberto Cerezuela – www.albertocerezuela.com

¡Cómo me gusta encontrar un libro original de vez en cuando!

Cuando uno lee mucho, como me ocurre a mí, se lleva una tremenda alegría tras toparse con un ejemplar que se sale de lo habitual, que tiene un toque original, o que te deja un sabor de boca que otros libros, quizá por su estructura, no te dejarán jamás.

Su curiosa portada hizo que mi atención se centrase durante unos pocos segundos en él. ¿Un libro sobre bestias urbanas? Yo he leído unos cuantos libros sobre criaturas ancestrales, seres elementales o incluso bestiarios medievales pero… ¡Un bestiario urbano! No me lo podía perder, y así fue como me hice con este libro que les hará pasar un rato agradable, y en el que seguro que reconocerán a alguien a medida que vayan introduciénose en las características de los especímenes que nos presenta José Antonio Iniesta.

Yo, por lo pronto, he podido ubicar a algunos de mis amigos entre Salvapatrias, Miraynometoques, Orejamóviles, Estoydevueltadetodo, Lapaordenador y, sobre todo, Paranormaloide.

Les invito a que se introduzcan en este zoológico urbano que nos presenta José Antonio Iniesta, y comprobarán que la “fauna” que nos rodea, también tiene catalogación.

Si a todo ello le sumas la gracia y la ironía del autor, las caricaturas de Manuel Sagredo, y el prólogo del maestro Jesús Callejo, tienes una obra diferente pero a la vez imprescindible para entender a esos personajes con los que nos topamos día sí y otro también en nuestra vida diaria.

¿Serás tú uno de ellos?

2 Respuestas para “Bestiario urbano - José Antonio Iniesta”


  1. Fragmento de la presentación de Bestiario Urbano, la última obra de José Antonio Iniesta, que tuvo lugar en Hellín, Albacete, el 19 de febrero de 2009, en el salón de actos de la Caja de Castilla-La Mancha, a cargo de Juan Francisco Jordán, escritor y doctor en Historia Antigua y Arqueología.

    Bestiario urbano. Bestias humanas: los monstruos y mutantes del siglo XXI. José Antonio Iniesta. Editorial Que vayan ellos.

    El título despista inicialmente. No se trata de un libro continuador de los bestiarios o de los imaginarios de la mentalidad popular, como ocurría en ciertos volúmenes de la Edad Media; tampoco es un libro sobre la iconografía de seres fantásticos que poblaban los capiteles de los claustros de los viejos monasterios.

    Se trata, por el contrario, de un género complicado y abierto, como es el de la sátira y cuyo origen viene directamente de Roma. Y decimos y sostenemos que es un libro de sátira porque en él se combinan sus dos elementos primordiales y necesarios: la comicidad y la censura de los vicios, ridiculizándolos. Etimológicamente sátira significa mezcolanza, una miscelánea de harina, pasas y almendras, rociada con vino y miel, que consumían los romanos. Y podemos asegurar que tal cosa existe en el libro que aquí y hoy presentamos: una enorme variedad de ingredientes agridulces de diferente textura y sabor.

    Las sátiras romanas de Persio, Marcial, Juvenal u Horacio, han hallado continuidad, aunque con intervalos, a lo largo de la historia de la literatura. Y si bien los romanos dijeron que ellos la habían inventado, la verdad es parcial porque la llamada sátira de los oficios ya se conocía en Egipto mucho antes que Rómulo matara a Remo.

    Es una sátira, la de Iniesta Villanueva, bastante amable, no ácida ni personalizada, como la que practicaba Quevedo contra Góngora, a quien acusaba en sus versos de ser sacerdote indolente, afeminado, judaizante y mal poeta, entre otras lindezas. No. la sátira de José Antonio es una sátira incisiva, pero afable, vista con los ojos cariñosos y sabios del que ya ha vivido mucho en intensidad, que no en tiempo. No hay violencia en ella, ni acritud.

    La de José Antonio muestra diferencias, sin embargo, respecto a la de la vieja Roma. No hay en ella, en la del autor hellinero, un diálogo entre dos protagonistas, los cuales zahieran los vicios. Ni tampoco añade una recomendación moral, como hacía Horacio. En este sentido la sátira de nuestro amigo es más sencilla. Mas no olvida algo fundamental de la sátira romana: el humor sabiamente dosificado en el relato porque, como decía Quintiliano, la indignación no permite crear buena literatura.

    No hay tampoco en ella nombres concretos de personas reconocibles. Sabemos que eso era peligroso en la Roma imperial y Juvenal hubo de limitar su ironía y señalar únicamente con la pluma los vicios de los personajes importantes ya fallecidos, por miedo a represalias. La sátira de Iniesta Villanueva se orienta hacia grupos amplios de individuos, esperpénticamente definidos por una debilidad o comportamiento común, por un tic o rasgo que les identifica, por un artilugio que usan.

    La de nuestro amigo coincide, en cambio, con diversos tipos humanos descritos en la capital del Lacio. Nuestra época, acaso diferente a la Antigua, es supuestamente democrática y teóricamente igualitaria con la mujer. Por ello en la obra de José Antonio no aparece ni la mujer en sus pretensiones de equiparación social y política, ni los homosexuales, ni los griegos o sirios inmigrantes, o los judíos como causantes de todo mal, como sí se exponen y son denostados en Juvenal. Pero tanto José Antonio como Juvenal muestran los problemas derivados de la vida urbana, los pecados capitales de nuestra especie y las incoherencias de nuestra alma.

    Tanto José Antonio como Juvenal no escriben como un político altanero que fustiga los supuestos vicios de otro (Dios les ha librado de ese estigma); ni como un juez inicuo, ni como un censor acomplejado de costumbres; tampoco necesitan ser filósofos, porque el satírico es sabio sin afectación, una persona con sentido común, acaso con un deje de pesimismo o de nostalgia por un pasado, en apariencia, más puro y más armonioso. Ninguno de los dos pretendió tampoco ser un revolucionario a través de la sátira. La sátira de José Antonio es sosegada como la de Horacio y acaso pretende modificar conductas a través del ingenio de las palabras, aunque muchas procedan de la jerga popular.

    Las sátiras recogidas en este libro se pueden dividir en tres grandes grupos, aunque no están así recogidas en el índice:

    - Sátiras donde se usa el humor para censurar a los ciudadanos adictos a los medios de comunicación, a la tecnología o a la televisión.
    - Sátiras donde se recurre al humor para criticar actitudes de aquellos que muestran una escasa ética y que manifiestan una nula sensibilidad ante las personas buenas, tratando de hacer prevalecer su egoísmo y sus caprichos sobre las necesidades del prójimo.
    - Sátiras en las que se destaca el hedonismo de nuestra sociedad, el de aquellos infelices que viven de la propia imagen que de sí mismo crean y de la imagen que de los otros esperan alcanzar.

    No sabemos si José Antonio pretendió con este libro, como deseaba el buen Horacio, perfeccionar el propio yo, o bien corregir y modificar conductas no solidarias entre sus conciudadanos. Tal vez eso no sea lo más importante, sino que la lectura de sus capítulos nos sirva de honesta y divertida reflexión.

    Es curioso que no aparezca en este libro ni una sola alusión contra el poder político o el religioso, temas acaso ya muy manidos…. Y antiguos. Es suficiente recordar a los goliardos medievales, al Lazarillo de Tormes o a la prensa satírica española del XIX o la obra de Larra. La sátira del XIX sí que se centraba ardientemente contra la clase política, contra la iglesia y… contra las mujeres, cuando éstas se reunían en asamblea y exigían usar pantalones, desterrar la falda por ser signo de humillación y sometimiento, igualdad ante la ley, derecho a la educación y la participación en política. La sátira a veces es contrarrevolucionaria o antidemocrática. Todo depende de la mano.

    Los santos padres de la Iglesia, como Tertuliano, Prudencio o San Jerónimo, recurrieron a los modelos de la sátira romana para catequizar y moralizar sobre vicios y virtudes y educar las conciencias de sus fieles.

    El autor, José Antonio, en cambio, orienta sus dardos hacia la masa común de los mortales, con los que compartimos, todos, semejantes miserias en esta existencia. Seguramente en alguno de sus capítulos nos identificaremos; o recordaremos experiencias de nuestra vida en las que nos enfrentamos a esas bestezuelas, ignorantes todas, que aparecen en el libro.

    Concluyo con una cita de Horacio que define bien la intencionalidad de la sátira:

    Quamquam ridentem dicere verum quid vetat?, que en román paladino quiere decir: ¿Qué impide decir la verdad riendo? (sát. I, 1m, 24-25).

    Juan Francisco Jordán Montés (1958), doctor en Historia Antigua y Arqueología, miembro del Instituto de Estudios Albacetenses, arqueólogo prospector de montañas (prospecciones de Hellín, Tobarra, Albatana, Ontur, Riopar, Elche de la Sierra, Liétor y Ayna) y etnógrafo en las aldeas de la serranía de Segura y Alcaraz (Mentalidad y tradición en la serranía de Yeste y Nerpio, 1992), se ha especializado en el estudio del arte rupestre postpaleolítico de la península Ibérica desde perspectivas antropológicas, colaborando en la revista Cuadernos de Arte Rupestre. Recientemente ha publicado una novela histórica ambientada en Hellín a fines del siglo XV (Mont Elín de los Caballeros, 2007), publicada por la Editora Regional de Murcia.

  2. PRÓLOGO DE JESÚS CALLEJO

    ¡Qué bestia!, solemos decir cuando alguien nos asombra por alguna de sus cualidades tanto por exceso como por defecto. Es una bestia parda o está hecha una fiera corrupia. Todas son expresiones válidas dentro de nuestro acervo cultural para referirnos a lo mismo: a lo asombroso.

    Pues bien, yo digo y bien alto ¡qué bestia este Iniesta! No sólo por su capacidad de trabajo y por esa humanidad que le desborda y le sale por los ojos y las orejas, sino porque ahora nos crea una nueva modalidad de bichos urbanos; qué digo bichos, monstruos; qué digo monstruos, bestias, que dan la impresión de que no existen –sí, ése es su juego–, pero en el momento en que alguien es capaz de imaginarlas y nombrarlas, ¡zas!, adquieren vida, y qué vida, como si fueran el golem de los cabalistas medievales, que luego no hay forma de pararlos.

    Cuando hace tiempo publiqué mi Bestiario Mágico no tenía a mano este Bestiario Urbano porque de seguro que no sólo lo hubiera citado como descendiente legítimo y directo de los bestiarios medievales que han sufrido una mutación con el transcurso del tiempo, sino porque aporta un nuevo paradigma. Son una clase de bestias que ya no dan miedo, sino risa. No provocan el pánico, sino el sentido del humor. Son bestias con gracia, unas cachondas mentales que dan sustos a base de reírse de ellas mismas y de reflejar nuestras debilidades más humanas. Son los homer simpson del imaginario colectivo filtrados por la mente de un monstruo literario llamado José Antonio Iniesta.

    Por cierto, Iniesta, por si alguien no lo sabe, es un inventor de palabras y un creador de universos, y en este libro lo demuestra una vez más. Tan importante es crear una figura de la nada como darle nombre. Y a fe que da nombre a unas cuantas y crea un buen rosario de entelequias urbanas, a cual más variopinta, eso sí, edulcoradas con cuarto y mitad de sarcasmo. Son las “razas de la noche” que inundan nuestras pesadillas y las esquinas de las ciudades, son las clases sociales diurnas que se inmiscuyen en nuestros asuntos cotidianos aunque no les demos permiso de acceso. Da igual, son bestias y pueden hacer lo que quieran y cuando quieran. Es bueno conocerlas, saberse sus nombres, sus costumbres y sus movimientos, porque nunca se sabe dónde acechan, qué es lo que traman, qué planes tienen contra nosotros, sí, contra usted, que está leyendo el prólogo, no crea que está a salvo de su influencia, y si no le propongo un juego. Abra al azar el libro y fíjese en la página y el grotesco monstruito que le ha salido. No crea que es puro azar, es la bestia que le corresponde en ese momento, con la que está a punto de encontrarse cuando salga de casa, la que su mente está deseando leer para saber a qué atenerse, para conocer cuáles son sus puntos en común, o cuáles sus debilidades más inconfesables en ese preciso instante. Y luego no se lo diga a nadie. Cálleselo, porque hay cosas de nosotros mismos que es mejor que nadie conozca.

    En el astral hay monstruos que ni siquiera imaginamos y en el mundo literario hay otros tan célebres que parece que siempre han estado ahí, como es el caso del entrañable Frankestein. Pues bien, a partir de ahora vayamos familiarizándonos con el salvapatrias, el yopecador o el estomagoagradecido, porque, efectivamente, van a formar parte de la familia.

    Por todo esto y por más, es un libro que está a la altura de los mejores creadores de mundos imaginarios, mundos que están más cerca de nosotros que la palma de nuestra propia mano. No nos confiemos. Malabaristaaduladores están en todos lados, según el prestigioso investigador en mutaciones Don Crescencio Irione.

    Pero les advierto, lo peor de todo es que corremos el riesgo de familiarizarnos con uno de ellos, que le cojamos cariño –y que él nos coja a nosotros–, y que nos sintamos identificados con él. Entonces estamos perdidos. Formaremos parte de este bestiario urbano sin remisión y dejaremos de ser lectores pasivos para convertirnos en un engendro más que ha devorado la propia obra.

    Todo eso se consigue gracias a la varita mágica de Iniesta, todo un hacedor de milagros, un mago del tarot en su plena expresión que puede conseguir lo que se proponga. Nos contagia con su verbo y con su escritura. Sabe que las palabras están cargadas de poder. De hecho, yo mismo, que estoy escribiendo este prólogo, empiezo a notar ciertas sensaciones extrañas en mi cuerpo, me empiezan a salir alerones y estrías que antes no tenía y hasta surgen unas misteriosas prolongaciones en mis dedos. Estoy que me lanzo. No sé, ¿será contagioso? Tengo la sensación de que me estoy convirtiendo en un nuevo personaje de la saga y hasta veo el nombre… soy un… prologoadictodiposo o algo así.

    ¡Ay mi madre!, voy terminando que esto no me gusta. Si lo sé no vengo. Mi piel antes era rosácea, ¿verdad? Menos mal que tengo a José Antonio Iniesta, que se sabe todas las pócimas, potingues, ungüentos, remedios y electuarios para realizar, si fuera menester, los contraconjuros necesarios que neutralicen este proceso de mutación que estoy sufriendo… aunque sufrir, sufrir… qué diantres, que estoy disfrutando como un enano dicharachero…

    Y ahora voy a leer de nuevo el libro. De un tirón. Lo necesito. El lado oscuro de la página me llama… Pobre de mí.

    ¿Estaré ya contagiado?

    XLI: Jesuscallejocabo *

    JESÚS CALLEJO CABO*

    Nace en 1959 en Valderas (León). Es licenciado en Derecho por la
    Universidad de Valladolid. Escritor, divulgador, investigador de la
    historia insólita y miembro del programa “La Rosa de los Vientos” en
    Onda Cero Radio.

    Tiene en su haber una veintena de libros publicados sobre lugares y
    viajes mágicos, enigmas de la historia, el origen de las fiestas,
    leyendas y personajes mitológicos, entre los que cabe destacar: “Guía de
    los seres mágicos de España” (Edaf), “Bestiario Mágico” (Edaf),
    ”Testigos del prodigio” (con José Antonio Iniesta, publicado en la
    editorial Oberón), “Los dueños de los sueños” (Martínez Roca); “Enigmas
    Literarios” (Corona Borealis), “Breve historia de la brujería”
    (Nowtilus), “Secretos medievales” (Temas de Hoy) o “Las profecías del
    tercer milenio” (Aguilar). Acaba de reeditar “Fiestas Sagradas” con la
    editorial Aladena.

    Especialista en tradiciones y leyendas mágicas, es asesor editorial de
    las revistas “Enigmas” e “Historia de Iberia Vieja” y colaborador
    habitual de las principales revistas especializadas del sector como son
    “Año Cero”, “Más Allá de la Ciencia” y la citada “Enigmas”, en la que
    publica mensualmente su sección “Crónicas Extravagantes”. Ha publicado
    también libros donde propone viajes alternativos por nuestra geografía
    como “La España Extraña” (en colaboración con Javier Sierra), “Un Madrid
    insólito” o “Lugares mágicos de España y Portugal” (en colaboración con
    Paulo Loução y Tomás Martínez).

    Más datos: http://www.jesuscallejo.es

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