Antes de Adán / La peste escarlata - Jack London
Título: Antes de Adán / La peste escarlata
Autor: Jack London
Páginas: 200
Editorial: Navona
ISBN: 978-84-96707-86-3
Año de Edición: 2008
Precio: 12.50 euros
Libro comentado por Blanca Vázquez – elgusanillo.blogspot.com
Navona es un sello editorial que en su colección Reencuentros está sacando al difícil mercado editorial obras de prestigiosos escritores que ya no se encuentran en las librerías.
Grandes éxitos de otros tiempos que bien merecen volverse a leer, o incluso descubrir por las nuevas generaciones. En una encuadernación que a mi parecer es francamente cómoda, un híbrido entre bolsillo y tapa dura, la estética de las portadas recuerda los volúmenes de la década de los setenta. Nombres como Joseph Conrad, Mark Twain, John Steinbeck, Voltaire….más, y entre ellos Jack London.
Escritor norteamericano que vivió el cambio de siglo anterior, London fue tremendo vividor, vagabundo y aventurero, todo un autodidacta cuya movida vida fue la inspiración de muchas de sus obras. Un escritor que supo aprovechar las tecnologías que surgieron en la época: “Comenzó con nuevas tecnologías de impresión que permitían la producción de revistas de bajo coste. Esto resultó en una revolución para las revistas populares dirigidas a un amplio público, y un mercado fuerte para las historias cortas de ficción…”. Son precisamente dos cuentos cortos los escogidos para conformar un volumen que Navona viene de publicar, Antes de Adán, y La peste escarlata, con traducción de Rebeca Bouvier.
Descubrimos aquí un Jack London que se aventura en la ciencia ficción, situando las dos historias en polos opuestos del tiempo: la prehistoria evolutiva y el futuro más allá del que conocemos nosotros mismos, el año 2072, tarea nada fácil para alguien que murió en la primera mitad del siglo XX, concretamente en 1916.
Antes de Adán es una indagación, una obsesión de London sobre nuestros orígenes, algo casi personal debido, tal vez, al desconocimiento de quién fue realmente su padre. Con un realismo impactante el escritor decimonónico nos introduce en la vida cotidiana de un homínido del Pleistoceno, en pleno lento proceso evolutivo del hombre, al que llama Colmillo Largo. Pero no lo hace sin más, sino que utiliza el presente del siglo XX a través de la memoria racial de un muchacho que sueña cada noche con la vida de sus antepasados más lejanos, y cuya vida real se ve invadida por esa otra vida de sueños. Con un comienzo que se reviste de ciencia antropológica, muy interesantes resultan las definiciones que tratan de dar una lógica científica al relato: “La memoria racial se remontaba a nuestros antepasados arborícolas. Al vivir en los árboles, la amenaza de una caída era constante….de este modo, estando dormidos, cuando caemos al vacío y nos despertamos justo antes de alcanzar el suelo, estamos simplemente recordando lo que les ocurrió a nuestros antepasados arborícolas…”; “Un instinto es tan sólo un hábito grabado en nuestra herencia, eso es todo….El medio por el cual estos recuerdos se transmiten de generación en generación se denomina germoplasma, éste lleva la memoria de toda la evolución de la raza…”
Después de una introductoria más pedagógica que aventurera, comienza la lucha por la supervivencia de Colmillo Largo, sus amigos y enemigos. “Yo debí de vivir los inicios del camino del hombre hacia la humanidad”, declara London a través de la voz de este muchacho, convertido en sueños en un hombre tremendamente primitivo, que se movía entre los árboles y la tierra, sin un lenguaje desarrollado, solo provisto de sonidos y pantomimas, sin armas ni fuego, y sobre todo con falta de empuje para crear, inventar, pues eran criaturas atenazadas constantemente por el miedo. Miedo a los depredadores, a sus propios congéneres, más violentos, a los hombres del fuego, que existieron alternativamente a este tipo de homínido, y los arborícolas: “Estaban menos encorvados que nosotros y sus movimientos no eran tan rápidos. Su columna vertebral, sus caderas y las articulaciones de sus rodillas parecían más rígidas. Sus brazos no eran tan largos como los nuestros y nunca vi que al andar tocaran el suelo con las manos. Sus músculos eran más redondeados…en resumen, eran menos diferentes de nosotros que nosotros del os arborícolas. Aunque también es cierto que las tres especies estaban emparentadas y no tan remotamente.”
London construye un relato ameno, entretenido, con momentos de angustia y violencia, con misterio y amor, con atractivos viajes, no sólo en el tiempo, también sobre la vegetación y costumbres de tales especies Pre-homosapiens. Ciento treinta y tres páginas para recapacitar y reflexionar acerca de nuestro pasado, el punto de donde venimos, el de todos, el de la humanidad, no solo de mono a hombre, sino desde que éramos gusanos.
Sean quizá esas angustias y miedos que sufrimos a veces sin explicación concreta y determinada resultado de nuestra herencia racial, de aquellos constantes miedos a los otros, cuando la muerte violenta era la manera natural de morir.
En La peste escarlata, escrita 5 años después de “Antes de Adán”, en 1912, Jack London va más allá de las posibilidades de su tiempo y de un futuro próximo, siglo XX. Tiene la osadía de instalarse en el año 2072. Un relato curioso, cuanto menos, que debió de llamar la atención en la época, pero que visto con lupa en nuestro actual 2009, adolece de pequeños esquilones que nos hacen sonreír, como los dirigibles y artefactos voladores a los que se refiere el autor imaginando la vida futura en el siglo XXI. Sin embargo la idea base del relato es tremendamente atrayente, al estilo de la obra posterior del francés Pierre Boulle, “El planeta de los Simios”, 1963. El planeta queda arrasado a raíz de una peste que diezma a la población ocurrida en el año 2013 (quién sabe si aún puede esto ocurrir), y reduce a la poca población que sobrevive al primitivismo más atávico, formado por clanes. Un anciano va contanto, en el año 2072, a tres de sus nietos cazadores y pastores, como fue la humanidad que él conoció, y como es la de sus nietos, para concluir que la historia se repite, que los hombres se multiplicarán y lucharán, la pólvora permitirá a los hombres matar a millones de sus semejantes, y así como desapareció la vieja civilización, desaparecerá la nueva, sólo permanecen las fuerzas cósmicas y la materia, que fluctúa constantemente, actúa y reacciona y produce los eternos tipos: el clérigo, el soldado y el rey.
London murió en 1916 de una sobredosis de morfina, sin saber a ciencia cierta si fue accidental o deliberada, lo que ha contribuido a su mito bibliográfico.
Estupendo reencuentro con la buena literatura.


BUENLIBRO
Son historia muy acercada a la realidad. Tuve la oportunidad de leer estas historia cuando tenia 16años en 1974.
Asi existiran diferentes historias sobre la existencia del hombre, pero existe un creador.
les pido que pongan los resumenes de las novelas mejor estructurados y hagan bien las cosas
Excelente reseña, le corregiría que el año de la peste escarlata es 2.012, no 2.013. Y que llegué a este testo luego de leer el magnífico Diario del año de la peste de Defoe.