Kitchen - Banana Yoshimoto
Título: Kitchen
Autor: Banana Yoshimoto
Páginas: 232
Editorial: Tusquets
ISBN: 9788472233867
Año de Edición: 1991
Precio: 14 euros
Comentario de Eduardo Valdivia F.
Hace poco, hace muy poco en verdad, terminé Kitchen de Banana Yoshimoto. El libro lo leyó primero mi mujer, pero al ver la alegría que le provocaba leerlo me entraron las ganas a mí.
Me dio envidia literaria, de pasar un buen rato. Pues bien, y más allá de lo difícil que me resulta entender por qué el título del primer relato – precisamente Kitchen – está en inglés, el libro me pareció buenísimo.
Si hay algo que se me viene a la cabeza cuando lo recuerdo es cálido, una extraña sensación de acompañamiento que te acude mientras lees las escasa y cortas páginas; de intentos, en medio de todo, por alegrarte, por dejar un mensaje esperanzador, que ensanche – en algo – tu estado anímico. No porque se trate de un tipo de plegaria que queda en tibio suspenso, un enjambre de expectativas cumplidas o, no sé, amores que se arman, pierden y reencuentran, sino por un tratamiento que es difícil de precisar pero que es el que te atrapa, también extraña. Confunde, y no poco pero agrada.
Los relatos son en primera persona femenina, de tono intimista y extremadamente minimalista pero generados por un motor plenamente fluyente, actualizador que imprime frescura y aire vital incluso a los momentos más fangosos, tétricamente estáticos, tristes o solos. Quizás producto de interacciones con el psicoanálisis, quizás por una simpleza extraordinaria que vincula las sensaciones con los recuerdos o con expectativas de forma inmediata, en todo momento, su relación con las cosas – donde casi no existen descripciones ambientales o de personajes – le dice cosas sobre sí, posicionándole de manera más bien emocional respecto de los eventos que ocurren, respecto del relato mismo y de los sustantivos más recurrentes. Inmediatez y tibia desenvoltura que deshecha – tal vez por acervo cultural, tal vez premeditadamente – la relación más bien conceptual, historicista y contextual de los textos literarios occidentales. Tiene también algo de las caricaturas japonesas, ésas de la tele, donde elementos místicos, occidentalmente extraños, extraordinarios se funden perfectamente, con suma naturalidad a la propuesta.
Resaltan como temas recurrentes la soledad, la tensión amorosa y también, obvio, la comida, la cocina pero, éstos últimos, apareciendo más como un pretexto de ambientación, de cosa, de lugares en el que discurren los relatos que acuden inmediatos al toparse, la protagonista, con algo que le afecta; como hilvanación temporal de acontecimientos, incluso como propaganda o celebración de la comida y lo japonés. Luego de completar el libro, no pude desconectarme de la sensación de que la autora estaba cogida por un cúmulo pequeño de temas, preocupaciones y ambientaciones psíquicas, por llamarlo así, de las que no se puedo sustraer, pues no noté cambio entre el personaje de la primera historia y el de la segunda. Me pareció como que ambas, no por los acontecimientos sino por la manera de enfrentarlos, de elaborar, de mostrar, de ser eran una sola. Moonlight shadow, el segundo relato del que sí entiendo por que no fue traducido al español, es un relato más enfocado en la muerte y, acaso, en lo mágico del deseo, una suerte de apología al resarcimiento en clave femenino, a completar lo que el destino truncó para continuar. Pero insisto, como si la personaje de Kitchen fuera la de Moonlight shadow o la de Moonlight shadow la de Kitchen. En definitiva, el tema principal – para mi – es un modo de tratar los acontecimientos, una voz, una narración dueña de una cierta inmediatez, de un permiso, una originalidad para asociar sin rodeos ni mayores abstracciones lo que se le presenta a una vivencia (obviamente suya), a una persona que conoció, a un deseo, a algo de sí. Una identificación – que también es una reducción – de todo el universo del relato a sí, a la sola vivencia personal, simple, sin remordimientos. Una reacción que, con lo que tiene, se proyecta sobre las cosas y todo ello de manera muy intuitiva, quizás honesta, muy llana.
Al final del libro aparece una dedicatoria muy curiosa en la que dice, a su manera, que esperaba que la lectura del mismo alivianara… Lo cierto es que a mi sí, me hizo pasar un muy buen rato y me inyectó curiosidad por leer más de ella y por conocer, también, a otros autores japonenses. Lo recomiendo, imagino, que también lo disfrutarán.
Eduardo Valdivia F.


Para mi simplemente estas dos historias…me llegaron, me hicieron sentir,vivir al mismo instante la historia con la lectura… para mi simplemente puedo opinar que es un libro maravilloso!!! Felicidades…
Ahora una historia mas Banana Yoshimoto…
Estoy leyendo el libro de KITCHEN voy por la mitad y la verdad hasta ahora me parece un libro genial, la historia esta maravillosa, si nos ponemos a reflexionar un poco de la vida cotidiana habra varios hijos que tengan madres que se dediquen a un trabajo como el tipo de Eriko ( que mas bien es hombre) y el resto de la sociedad se dedica a juzgar o hablar mal de esa persona. pero bueno en fin, el libro es genial y pronto loacabare de leer